miércoles, 8 de octubre de 2014

¿Tienes hambre o NECESITAS comer?

Las emociones y los estímulos externos son origen del hambre emocional. 
Pero, ¿Cómo distinguir el hambre real del hambre emocional?
¿Cuántas veces comemos en respuesta a nuestra vida emocional? 
¿Te das cuenta de que cuándo comes sin sentir hambre real?
Desafortunadamente las personas estamos acostumbrándonos a comer como respuesta a estímulos externos (tentaciones visuales, propagandas, olores, probar las últimas galletitas de esa tienda famosa, o simplemente porque nos dicen que es la hora de comer), en lugar de responder al propio registro interno del hambre real. Demostrado. La actual epidemia de obesidad lo prueba. Nunca antes en la historia de la humanidad ha ocurrido esto.
El estómago es el único órgano de nuestro cuerpo especializado en indicarnos cuándo estamos necesitando combustible (glucosa y proteínas), ya que es el único órgano a través del cual se nos trasmite la sensación de hambre real.
Pero debemos aprender a identificar el hambre real. Algunas personas sienten un vacío. A otras les duele la cabeza. En este último caso, el dolor de cabeza aparece cuando hace tiempo que sentimos hambre.
En otras palabras, cuando sentimos hambre la sentimos a través del estómago. Ningún otro órgano en la anatomía humana tiene la capacidad de decirnos cuándo necesitamos comer. Nuestro estómago, junto con el cerebro, forman un finísimo mecanismo que es el encargado de hacernos saber cuándo debemos alimentarnos.
Cuando durante años vamos ignorando las señales enviadas por nuestro estómago, la sensación de hambre poco a poco se va perdiendo. Después de no escuchar a nuestro cuerpo y de no prestarle atención por cierto tiempo, incluso la sensación del hambre real se pierde. Comemos por costumbre, porque "nos toca".
Y es así como cada vez más personas no pueden reconocer cuándo, cómo y ni siquiera dónde se siente en el cuerpo la sensación de hambre real. No saben tampoco cuándo alimentarse. Y es por eso que comen todo el tiempo, tentados por la enormidad de estímulos que llegan del entorno. Reconocer la sensación de hambre es el primer paso en la etapa de recuperación de un desorden alimentario. En cualquier edad que esté ocurriendo, niños o adultos.
Cuando empezamos a darnos cuenta y a reconocer que lo que estamos sintiendo NO es hambre real, podemos pensar que lo que sentimos es, probablemente hambre emocional.
Esta distinción es extremadamente importante de hacer. Es, sin lugar a dudas, el primer paso hacia la liberación. Muchas veces se come en exceso o en forma compulsiva porque respondemos a un hambre que no es corporal ni física o biológica, sino emocional. Hambre de emociones placenteras, de cariño, de amor.
¿Dónde se localiza el hambre?
Pero ¿cómo saber cuál hambre es corporal, biológica o fisiológica, y cuál es de origen psicológico y emocional? La respuesta es simple. Para saber qué tipo de hambre estamos experimentando debemos reconocer como hambre sólo a aquella que es fisiológica-biológica y corporal, a la que es localizable en el estómago. A la otra, a la psicológica, debemos llamarla "ganas de comer". Entender estas dos distinciones nos ayuda a diferenciarlas. En una comemos lo que sea, tenemos hambre real. En la segunda tenemos hambre de dulces, pasteles y chocolates, y no de una ensalada.
Cuando llamamos "hambre" a una sensación que no lo es en realidad, sólo se confunde y entorpece el proceso de clarificar qué pertenece al estómago y qué a las emociones, o al simple hecho de pasar el rato degustando algo rico, sin necesariamente estar con hambre. Decir "tengo hambre" es diferente a decir "necesito comer"...


Si la sensación que tenemos se localiza en cualquier otro lugar de nuestra anatomía (garganta, boca y fosas nasales) debemos decirnos a nosotros mismos -con la mayor compasión- que sin duda "algo" nos está pasando. Hay algo que hace que tenemos que "empezar a saber": cuando NECESITAMOS COMER -pero no tenemos hambre- lo que experimentamos en realidad son sentimientos e ideas que no podemos poner en palabras. Eso es llamado por nosotros los psicólogos como "hambre emocional".
Es por ello que los traducimos en "necesito comer". Esos sentimientos e ideas necesitan nuestra atención urgente e inmediata. Hambre emocional, no de comida. Tener hambre psicológica, o sea, querer comer cuando no tenemos hambre física, es una indicación de que "algo" nos está pasando; probablemente, algo que duele o por lo menos que molesta.
Pero así como no pondríamos un pedazo de pastel, chocolate o dulces sobre una herida corporal abierta, así no debemos aplicar comida a nuestras heridas emocionales. Así como curaríamos nuestras lastimaduras corporales limpiándolas, y luego vendándolas, así debemos hacer con nuestras lastimaduras emocionales. Debemos curarlas. Aplicarles comida en forma de venda es un remedio poco efectivo e ineficaz.
Cuantas más veces comemos en respuesta a nuestra hambre emocional, más acortamos la respuesta anbte el estpimulo. Nos convertimos en "ignorantes emocionales" porque quedamos presos en un circuito repetitivo que no nos aporta nada más que dolor y sufrimiento.
En concreto, para sentir hambre debemos dejar pasar suficientemente tiempo entre una comida y la siguiente (3-4 horas máximo) asegurando así que el estómago se vacíe lo suficiente como para mandarnos señales de hambre. Este paso es condición indispensable para controlar el hambre emocional.











Gabriela Torres de Moroso Bussetti, www.mipsicologa.mx


Gabriela Cesaretti Torres, www.minutriologa.mx

martes, 2 de septiembre de 2014

Usar la comida como antidepresivo. El hambre emocional es una especie de alerta de que algo sucede.

Tras los problemas de obesidad o de trastornos de la alimentación siempre existe un conflicto
Madrid, España.- Crisis de pareja, estrés laboral, inseguridad social, falta de autoestima… problemas de la vida cotidiana que en menor o mayor grado nos desequilibran al hacernos sentir emociones negativas. Pero cuando confundimos este malestar con el hambre y utilizamos la comida como un antidepresivo o ansiolítico natural es cuando la señal de alarma comienza a sonar
“Somos más lo que sentimos, que lo que comemos”, señala la psicóloga Julia Vidal quien en su trayectoria profesional ha constatado que tras problemas de obesidad o de trastornos de la alimentación siempre existe un conflicto emocional no resuelto.
Identificar las emociones es el primer paso: “El control emocional es entender qué me pasa y qué hacer con lo que me pasa”, apunta.
La señal sería el hambre emocional, una especie de alerta de que algo sucede. Por ejemplo, indica Vidal, cuando hemos cenado bien y a continuación devoramos una tableta entera de chocolate. “Si esto es la anécdota de un día, no pasa nada, pero si se convierte en algo habitual debería sonar como si fuera una ambulancia con todas las luces y sirenas en marcha”.
Muchas veces no es fácil identificar el problema que nos lleva a devorar, puede ser desde un leve malestar emocional por cualquier suceso cotidiano, a un estado de ansiedad sostenido en el tiempo o una depresión.
El ser humano come para vivir, tenga hambre o no. Pero la comida también es una motivación social, de disfrute, para compartir.
Cuando tenemos hambre se rompe el equilibro en nuestro organismo y nuestro instinto nos lleva a buscar la armonía con el alimento. “Pero si se rompe esa estabilidad porque estamos preocupados, angustiados, tristes…también podemos intentar recuperarla a través de la comida”.
Es entonces cuando utilizamos los alimentos como antidepresivos o ansiolíticos naturales. Está claro que disfrutar de la comida es un placer en sí mismo que, dentro de la normalidad, va a disminuir las emociones negativas.
Julia Vidal insiste: “La comida es un peligroso ansiolítico o antidepresivo por doble razón: porque te sientes culpable al generar un problema de peso y, por otro, porque no estás atendiendo al problema real que tienes”.
Cuando nos desahogamos con la comida, lo normal es escoger alimentos muy calóricos (los azúcares, los hidratos de carbono en general, elevadas cantidad de sal…) Cuanto más sabroso es un alimento, más potente es el estímulo que nos alivia.
Sin embargo, cuando comemos una dieta equilibrada y variada a base de hidratos, grasas y lípidos acompañada de ejercicio y otros hábitos de vida saludables, nos sentimos bien, nivelados, en armonía. No hay que desterrar los alimentos calóricos de nuestra vida, solo tomarlos de vez en cuando. Prohibir puede llevar a la obsesión y…¡vuelta a empezar!
Tomado de la red.

viernes, 29 de agosto de 2014

Razones por las que comes cuando no tienes hambre

Normalmente, comemos cuando tenemos hambre o, al menos, así es cómo debería ser. Pero, otras veces, utilizamos la comida como solución temporal a nuestros problemas, tratando de controlar con ella nuestras emociones. 
Un ejemplo que seguro te resulta familiar. Vuelves del trabajo cansada después de un día estresante. Tu cuerpo necesita hidratos de carbono y lo más rápido es suplirlo con una dosis de azúcar. Como no te apetece cocinar, recurres al chocolate mientras te recuestas en el sillón. 
Como esta, hay mil situaciones en las que comemos por alegría, por tristeza, por aburrimiento, para saciar la sensación de vacío… A esto se le llama hambre emocional: buscar alimentos para conseguir bienestar. Por eso, como nos advierten los expertos en Psiconutrición de la Clínica AvanClinic de Madrid, hay que aprender a identificar las señales que emite nuestro cuerpo para saber cuándo realmente tenemos hambre (es decir, el cuerpo necesita nutrientes) o estamos nerviosos. “La comida es una necesidad con la que tenemos que aprender a relacionarnos de forma adecuada. No debemos utilizarla como premio o castigo. Hay que hacerlo sin sufrimiento, sin ansiedad, con calma”, nos explican los expertos.

Los programas de Psiconutrición tratan, precisamente, de ofrecer un plan nutricional personalizado que combina la Psicología y la Nutrición y que promueve un cambio mental en nuestra conducta en la mesa. El objetivo es que reformulemos nuestras costumbres y adquiramos nuevos hábitos más saludables. Por ejemplo, podemos comenzar por preguntarnos: ¿y si sabiendo que iba a llegar a casa con hambre hubiera tomado un tentempié antes de llegar? ¿y si al llegar a casa tuviera preparado en la nevera algo rico y saludable y simplemente tuviese que sacarlo y tomarlo? ¿y si consiguiera ordenar mi vida para hacer todo aquello que sé que debería hacer para sentirme bien? Hay gente que lo consigue… 

Los expertos en Psiconutrición inciden en que estos programas son aplicables a cualquier persona. “Todos generamos distintas relaciones con la comida, que son cambiantes y únicas, y que, a la vez, están relacionadas con el resto de aspectos de nuestra vida: trabajo, relaciones personales, sexualidad, salud… “. Sin embargo, son especialmente útiles en el tratamiento de problemas de sobrepeso o en la detección de trastornos alimenticios. “La Psiconutrición va a detectar problemas de trastorno alimentario en primeras fases y puede ayudar a superarlos, pero cuando el problema ya ha aparecido la solución debe pasar a manos de equipos especializados”, aclaran.

-Tomado de la red-

martes, 5 de agosto de 2014

Solo comer menos no resuelve la “obesidad emocional”

Solo comer menos no resuelve la “obesidad emocional”
TOMADO DE LA RED

La obesidad tiene mucho que ver con conductas psicológicas, por lo que centrarse solo en dietas y comer menos no la resolverá. la comida se relaciona con premios y celebraciones y eso es peligroso.

Cuidado: es común premiar a los pequeños con comida (como "ir al burguer") si se portan bien. Eso puedeoriginar una relación enfermiza con la comida.
Foto: Thinkstock
Disminuir la cantidad de alimentos o incluso eliminar algunos de ellos de la dieta puede no surtir efecto en la pérdida de peso, o incluso empeorar la situación de quien quiere adelgazar, pues en algunas personas la restricción interfiere en los mecanismos emocionales provocados por cuestiones personales que son las que necesitan ser abordadas.

Es lo que explica el psiquiatra Arthur Kaufman, del departamento de psiquiatría de la facultad de medicina de la Universidad de Sao Paulo (USP). Según él, es posible tratar trastornos de la alimentación y pérdida de peso mientras la persona sigue comiendo normalmente.

"Comer puede representar, más que una necesidad del organismo, un asunto emocional", dijo el experto para señalar que la comida, en todo momento, siempre ha estado asociada a lo emocional.

¿Qué comes por la noche? Esa es la clave para adelgazar

"Hay gente para quien la comida ejerce el mismo efecto - excitante o calmante- que las drogas y es capaz de desarrollar un trastorno alimenticio que les hace comer sin hambre, por tristeza, alegría o ansiedad", asegura el doctor.

En tales casos, el tratamiento debe centrarse en el desorden alimenticio y emocional en su causa y no en la enfermedad, "la obesidad", Explica.

No solo en los "enfermos"

El doctor no solo se refiere a algunas pocas personas que están muy enfermas y comen compulsivamente. La verdad es que la mayoría de las personas, en mayor o menor medida, deben revisar su relación con la comida.

"Bebemos y comemos para para celebrar, pero también recurrimos a la comida cuando estamos tristes, especialmente a los alimentos más calóricos. Muchas veces nos damos el derecho de los excesos porque nos decimos que 'nos lo merecemos'", dice Kaufman.

El brasileño considera que este fenómeno se debe a que relacionamos la comida con un premio o cosas buenas no solo porque nos sirve de alimento, sino porque las celebraciones -ya desde nuestros primeros cumpleaños-, son siempre hechas con comida calórica.

"Nadie conmemora una conquista o se consuela de una pérdida comiendo lechuga", dice.

La comida no es un premio

Así que para tratar este mal hábito es necesario deshacer estas asociaciones y contener los impulsos que ya están automatizados en el comportamiento.

"Yo recomiendo a mis pacientes que creen un botiquín de emergencia [con alimentos saludables] para [tener a mano en] los momentos de malestar, porque la tristeza es mala consejera", explica el experto.

Otro consejo del psiquiatra es organizar un diario de alimentos: escribir lo que comes en qué día, cuando, qué cantidad, donde lo comes y si lo comes acompañado o no. "La compañía es importante porque hay personas que nos hacen más tensa y hacen comer más, "alerta.

jueves, 31 de julio de 2014

¿Cuál es la diferencia entre hambre física y emocional?

¿Cuál es la diferencia entre hambre física y emocional?

31 de julio de 2014 a la(s) 10:14
Es muy importante que mantengas el hambre emocional a raya, por eso hoy te dejamos una lista de características para distinguir el hambre física y la emocional.
El hambre, en término simples, es la señal de que nuestro cuerpo tiene el deseo o la necesidad de ingerir alimentos. Y existen dos tipos que todos los humanos hemos experimentado: el hambre física y el hambre emocional.
El problema es cuando el hambre emocional, caracterizada por el consumo en exceso y el sentimiento de culpa, se hace tan común que descompone por completo nuestros hábitos de alimentación saludable, al grado que dejamos de distinguir entre una y otra.
Es muy importante que mantengas el hambre emocional a raya, por eso hoy te dejamos una lista de características para distinguir el hambre física y la emocional.
Hambre física
Aparece gradualmente.Puede ser pospuesto.Te sientes satisfecha con cualquier comida.Una vez que te sientes satisfecha dejas de comer.Te sientes contenta y no tienes culpa.
Hambre emocional
Aparece repentinamente.Provoca antojos específicos, por ejemplo: pizza, chocolate, helado.Exige ser satisfecha inmediatamente.Comes en mayor cantidad de lo que normalmente harías. Sigues comiendo aunque te sientas muy satisfecha.Terminas con un sentimiento de culpa.
¿Necesitas ayuda?
Visita la página www.minutriologa.mx
Gabriela Cesaretti
Nutrióloga
Citas 55-3939-1651

martes, 4 de marzo de 2014

Autoestima y coeficiente corporal

Está demostrado que una persona con baja autoestima logra un considerable incremento de auto-aceptación cuando mejora su aspecto físico
Si crees tener coeficiente corporal que no encaja con los patrones que definen tu propio concepto de belleza, entonces es posible que tu autoestima sea baja.
Esto puede ocasionar que haya una barrera que dificulte a las personas a tu alrededor acercarse a ti y puedes dejar pasar desapercibidas las cosas positivas de la vida.
Puedes considerar cambiar lo que te desagrada, si no te permite aceptarte a ti mismo o no beneficia tu mente, ni tu salud.
Debes ser consciente de que la perfección estética nunca la podrás alcanzar pues NO EXISTE. Nadie es perfecto ni nadie puede definir la belleza debido a que es totalmente subjetiva.
Lo que sí puedes comenzar a hacer es trabajar con tu figura y evolucionar a la vez que logras elevar tu coeficiente corporal, emocional, intelectual y espiritual.

viernes, 17 de enero de 2014

GALEXPRESS NutriCocina ¡Hasta tu casa u oficina!

¿Deseas perder peso? Pero... ¿No tienes tiempo de preparar tus alimentos por las mañanas antes de salir a la oficina? Entonces necesitas... GALEXPRESS Nutri-Cocina ¡Hasta tu casa u oficina!  
Reflexiona: Eres una persona consciente de que nuestro cuerpo es nuestra verdadera casa, y que es también nuestro único vehículo para movernos en la vida. Quieres elevar tu coeficiente corporal. Vas a la nutrióloga. Tienes la firme intención de comer más saludablemente. Pero tus horarios no te lo permiten y terminas siempre igual: Te saboteas. Contesta:
¿No te alcanza el tiempo para preparar tus alimentos por las mañanas?
¿Dejas trabajo inconcluso por salir a comer o no comes por falta de tiempo?
¿Cuánto dinero inviertes semanalmente en tus alimentos?
¿Son realmente saludables las opciones de comida que tienes a tu alrededor?
¿Te mantienen en tu peso al menos? ¿O te hacen aumentar?
¿Cuántas veces te has propuesto perder -o no ganar- peso pero tus horarios laborales no te lo permiten?
GALEXPRESS Nutri-Cocina te ofrece un servicio de entrega de alimentos saludables hasta tu casa u oficina contemplando tus necesidades, tu capacidad económica y tu estilo de vida,  entregándote  comidas variadas, completas, balanceadas, con buen sazón y sobre todo, diseñadas por nutriólogas. Para obtener la energía que tu cuerpo necesita durante tus actividades laborales para perder o mantener tu peso.
En cada entrega que recibes hasta tu casa u oficina, el menú incluye:
1. Sopa/entrada
2. Plato fuerte
3. Postre (Sí, aunque estés "a dieta")
Recuerda que cada uno de nuestros menús ha sido diseñado por profesionales en nutrición, que asegura satisfacer tus requerimientos con variedad de platillos y atención personalizada para ayudarte a lograr tus objetivos. Y, ¿Qué sigue? ¡Contactarnos y comprobar que sí puedes comer saludablemente en tu oficina! Haz click o llama y conócenos.
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lunes, 29 de julio de 2013

PERDER PESO, PARA GANAR VIDA

En esta "Alegoría del Carruaje" he encontrado un precioso símil o analogía que es bueno siempre tener presente:
"Podemos comparar al ser humano por un conjunto formado por un carruaje, unos caballos que tiran de él, un cochero que lo dirige, un dueño sentado dentro del carruaje."
También necesitamos un buen caballo, un coeficiente emocional alto. El caballo es fundamental para que se mueva el carruaje, tan importante será que no se desboque como 
permitirle andar con cierta libertad. En este sentido, necesitamos la buena dirección y 
maestría del cochero para no acabar en un barranco o con una rueda rota.
El coeficiente intelectual está representado por el cochero, que sería el encargado de dirigir con sabiduría la energía del caballo, nuestras emociones.

Pero el único que conoce el camino, la realidad de cada instante, que sabe donde quiere ir, es el dueño, sentado dentro del carruaje. El pasajero representa a nuestro Coeficiente Espiritual. Ese que va a dar las instrucciones al cochero (el pensamiento, nuestra mente) para avanzar por el camino no lastimando a otros carruajes (otras personas) ni al carruaje mismo. Pero como puedes inferir, aunque tengas unos caballos hermosos, fuertes y obedientes, y un cochero muy inteligente para hacer que los caballos obedezcan siempre, y un pasajero listo para el viaje, SIN CARRUAJE, nada sirve. Sin un cuerpo sano, ni tus "títulos nobiliarios" académicos, ni tu coeficiente emocional alto sirven para nada. Primero, lo primero. 
Sin nuestro cuerpo, no somos nada. No vivimos en ninguna parte más que en él. Y si no lo cuidamos, simplemente, no vivimos."
Así que a elegir perder, para ganar. PERDER PESO, PARA GANAR VIDA.

domingo, 28 de julio de 2013

PSICONUTRICIÓN: Lo que comemos y su relación con lo que sentimos...


Salud... bienestar. Coeficiente corporal alto... Atracción física... Lograr que la persona que quiero me elija. Sin embargo, COEFICIENTE CORPORAL ALTO abarca más que eso,pues gracias a todo lo que he tenido que estudiar para tener herramientas para mi grupo terapéutico HE (Siglas de Hambre Emocional)  lo que comemos influye no solo la función y apariencia física de nuestro cuerpo, sino también en la capacidad de aprender e incluso en el COEFICIENTE EMOCIONAL de cada persona.
En este sentido, en el ámbito de la salud existen ocho niveles según Patrick Holford: el primero es el corporal o físico,  el hemisferio izquierdo del cerebro, pensamientos y hechos... administración.
El nivel emocional corresponde al hemisferio derecho del cerebro, sentimientos e intuición, liderazgo. Mientras que el sensorial lo conforman los oídos, el sonido, los ojos, la vista, la nariz, el olfato, la boca, el gusto, el tacto y la piel.
En cuanto al campo inter-relacional (el yo, el tú y también la comunicación con los demás) el coeficiente nutricional abarca el campo de los sólidos y líquidos. Los colores, sonidos, luz, aire, temperatura, formas, movimiento, espacio y tiempo engloban el nivel contextual. El espiritual es el significado de la vida, el alma y la fuerza vital.
De tal manera que la personas pueden mejorar su salud al modificar sus hábitos alimentarios y aún cuando no están enfermas si la nutrición no es adecuada puede generar serias molestias y complicaciones.

Hace unos días, después de una de mis conferencias, estaba hablando con Pat (una de las integrantes del grupo HE y que además me ayuda como staff personal durante mis confes) y ella me decía cómo le ha caído bien el cambio de dieta. De lo que come cada día. Y cómo su cuerpo se lo agradece. 

Yo misma lo he visto y he notado cambios emocionales y mayor bienestar debido a mi cambio de dieta (todo lo que comemos constituye la dieta). Eso sin contar con la profunda satisfacción que implica subirte a la báscula y verificar que el cuerpo agradece al perder peso. 
Segun el libro que leí últimamente sobre el tema, "Nutrición óptima para la mente" de Patrick Holford, Psicólogo y fundador del "Instituto para la Nutrición Óptima" de Estados Unidos, el modo en que cada uno piensa y siente depende directamente de lo que come. Según él existen cinco aspectos básicos:
La Glucosa: son los alimentos ricos en hidratos de carbono de liberación lenta, que el cuerpo transforma en glucosa. Además son el mejor combustible para el cerebro y el sistema nervioso, porque no forman sustancias tóxicas en el organismo. Liberan su energía de una manera constante y paulatina.
Grasas esenciales: los ácidos omega-3 y omega-6 son esenciales tanto para prevenir dolencias como el Alzheimer o la depresión, y sacar el máximo provecho a la inteligencia.
Fosfolípidos: las moléculas de la memoria. Son grasas inteligentes que ayudan a fabricar la mielina que recubre los nervios, favoreciendo que las señales lleguen sin problemas al cerebro. No solo mejoran el humor, refuerzan la mente y optimizan el rendimiento intelectual, sino que además protegen frente al declive de la retentiva y el mal de Alzheimer.
Aminoácidos (proteínas): mejoran la capacidad de comunicación interna del cerebro. Su deficiencia puede ocasionar depresiones, incapacidad de relajarse, mala memoria y falta de concentración.
Si las palabras con que se comunican las neuronas y nervios entre sí son unos mensajeros químicos llamados neurotransmisores, las letras con las cuales éstos se forman son los aminoácidos.

Las vitaminas y minerales: son los ayudan a que la glucosa se transforme en energía, los aminoácidos en neurotransmisores, y las grasas esenciales en otras más complejas.
Por lo que una alimentación rica en micronutrientes, baja en grasas, con proteínas de buena calidad y carbohidratos pueden contribuir a la mejor función de las neuronas. Beneficia la parte emocional y le ayuda a tener una mejor apariencia física.
Te invito al Grupo HE. Un grupo donde trabajamos juntas la Nutrióloga Gabriela Cesaretti (www.minutriologa.mx)  y yo, Psicóloga Gabriela Torres (www.mipsicologa.mx). 
Para mayor info: 
http://www.vivirlibre.org/minutriologa/hambre_emocional.html

viernes, 7 de junio de 2013

Mi cuerpo, mi verdadera casa...


Para mí, transformar mi cuerpo representa, en gran medida, transformar mi vida. Porque aplicando el principio de verdad, no vivo en mi casa. Vivo dentro de mi cuerpo. Como tú. Pero hay otras cuestiones que tenemos que aborda antes. Estamos sometidos a un enorme estrés y, como psicóloga sé perfectamente que ciertos tipos de estrés pueden engañar al cuerpo para que las personas aumentemos de peso o no podamos perderlo.

Muchos padecemos "Hambre emocional" cuando "nos comemos" nuestros problemas y enojos y otros padecen “obesidad emocional”, que se produce cuando alguien se siente más a salvo si está gordo. Tenemos que enfrentarnos a muchos problemas diferentes.

Si necesitas ayuda, te esperamos: 

domingo, 26 de mayo de 2013

¿Tienes HAMBRE EMOCIONAL?

Según muchos expertos que he estudiado últimamente,los factores psicológicos son los culpables de determinadas conductas que favorecen ganar de peso o no poder perderlo. Así, según Judith Rodin, el 95 % de los casos de exceso de peso no son atribuidos a una causa orgánica; Saldaña y Rosell afirman que existen pruebas de que la obesidad y el sobrepeso tienen que ver más con el ambiente que con la herencia.

No comemos sólo para satisfacer una necesidad básica, sino que en muchos casos se come por el placer de hacerlo o como mecanismos para controlar emociones. Los factores culturales y psicosociales  conducen a las personas a satisfacer sus necesidades emocionales y de autoestima a través del consumo excesivo de alimentos. Comer carbohidratos produce serotonina... 

¿Por qué se siente la fuerte necesidad de comer?

No hay una única causa que lleve a una persona a abusar de la comida. Detrás de la ingestión descontrolada de alimentos pueden encontrarse recuerdos infantiles de rechazo, sentimientos de soledad y otros múltiples problemas emocionales.

Cuando sentimos ansiedad, estrés, insatisfacción o alguna necesidad no cubierta, nuestro cuerpo nos pone en alerta, produce cortisol y adrenalina y se prepara para quemar calorías extra, entonces sentimos la necesidad de comer para reponer el gasto energético y para generar reservas suficientes, de manera que el cuerpo pueda reaccionar apropiadamente en cualquier momento. Cabe esperar que, al comer, nos sintamos satisfechos, sin embargo, si la inseguridad y la tensión persisten, el cuerpo constantemente enviará el mensaje de necesidad de comida. Es una forma de estar bien protegidos. (¿? je je je)

¿Cómo controlar la necesidad de comer impulsivamente?


Decir a una persona obesa o con sobre peso y con problemas emocionales que no coma o que se controle es contraproducente porque puede aumentar la tensión y el estrés. Lo que hay que hacer es determinar la causa de la ansiedad o de la inseguridad y abordarla. Como siempre digo en mis Grupos Psicoterapéuticos para Dependientes Emocionales: TRABAJEMOS EN LA CAUSA, NO EN LA CONSECUENCIA. O MEJOR AÚN, ¡TRABAJEMOS EN AMBAS! 

Tener una vida social satisfactoria, conocernos a nosotros mismos y aprender técnicas de meditación y autocontrol nos ayudará. Pero para muchos de nosotros no será fácil y se necesitará la ayuda de profesionales. Te invito a que te unas a nuestro Grupo Psicoterapéutico H.E. (Hambre Emocional) para trabajar complementariamente a un tratamiento con nutriólogo. 

viernes, 24 de mayo de 2013

¿OBESIDAD EMOCIONAL? ¿QUÉ ES?

Hola, tod@s hemos escuchado historias de personas que hacen todas las dietas posibles y no bajan nada. Esa prima de una amiga que ha intentado también todos los tratamientos que hay a su alcance porque quiere quitarse esos kilitos de más y solo logra gastar dinero sin resultado. ¿Les suena? ¿A qué se deberá?
Bueno, pues una de las causas puede ser la llamada “obesidad emocional” que, según todos los expertos que he estudiado en estas últimas semanas para tener mayores elementos para mis Grupos Terapéuticos de Hambre Emocional, que recientemente he abierto en el Centro VL, es una de las principales barreras para lograr bajar de peso. 
La obesidad emocional, como su nombre lo dice, tiene su origen en nuestras propias emociones, sobre todo las malas, esas que nos llevan a deprimirnos, a tener una autoestima baja y que nos llevan a comer o a posponer el vivir en el cuerpo que deseamos tener.
Estamos a dieta o cuidando nuestra alimentación y ¡zaz!, pasa algo que nos hace sentir mal y lo primero que pensamos en ir por un pastelito de chocolate, lo merecemos, ¡necesitamos un apapacho! 
Y nos consolamos con una galletita (mis preferidos son los bisquets), una cajita de cholates, medio bote de helado, o ya de perdida unas palomitas con caramelo, ¿¿¿verdad Vivi???
Este “consuelo” puede aplicar para cuando algo no salió bien en la escuela o en el trabajo, o cuando te subes a la báscula y te das cuenta que no estás bajando el peso deseado, o cuando te dejó tu pareja, también si ese día en especial te sentiste torpe o simplemente no te gustaste al verte al espejo. Cualquier cosa que haga aflorar malas emociones o sentimientos es válida para correr por un “shoot” de carbohidratos que te haga sentir mejor o -al menos- menos mal, lo malo es que el “levantón” es momentáneo y seguro vas a necesitar más y más para estar un poco mejor.
¿Qué hacer para no caer en esta trampa? Bueno, lo primero será que identifiques estos momentos en tu vida y trates de evitarlos. TRABAJA EN LA CAUSA... NO EN LA CONSECUENCIA.
Intenta diferenciar cuando es hambre física y cuando es hambre emocional, ELIGE CONTACTARTE con tu cuerpo y con tus emociones a la hora de sentir un simple antojo o bien sea que de verdad tengas hambre, son cosas muy distintas.
Regularmente los antojos están más relacionados con malas emociones y lo sabrás porque al tiempo que tienes las ganas enormes de un pastel, también estás MAL EMOCIONALMENTE.
Si por más que tratas no puedes con esto, lo mejor será que acudas con un psicólogo o terapeuta que te ayude a ir sanando tu interior. De nada va a servir que acudas con un nutriólogo y hagas todas las dietas del mundo si tu alma tiene por ahí alguna herida, algo que te hace acudir a la comida para intentar sanar. LO MEJOR SERÍA HACER QUE AMBOS TRABAJARAN EN CONJUNTO. COMO LO HAGO YO COMO PSICÓLOGA CON MI HIJA GABBIE, QUE ES NUTRIÓLOGA.
Te espero en uno de mis grupos... la primera sesión es Gratis.
http://www.vivirlibre.org/minutriologa/hambre_emocional.html

martes, 2 de abril de 2013

Perder peso para ganar vida.

Ojo. No estoy hablando de elegir 
no 
la mejor dieta para bajar de peso.
No. 
Esto es algo muy diferente.Hablo de hacer consciencia de que  
NO VIVIMOS DENTRO DE NUESTRA 
CASA, SINO DE NUESTRO CUERPO.
hablo de que mudarnos de casa es 
posible, pero 
de nuestro cuerpo, no. 
Es entonces cuando una persona 

inteligente (que sabe elegir) elige lo correcto:
PERDER PESO, PARA GANAR VIDA.

De lo contrario, se queda si casa. Se 
queda en un cuerpo que no funciona.